El ciberlunes se globaliza: por qué el comercio minorista tiene que replantearse su estrategia del Día de Acción de Gracias

Con las vacaciones a la vuelta de la esquina, empieza a notarse el estrés de ir de compras y obtener las mejores gangas. Por la comodidad a la hora de encontrar productos y gangas a clic de ratón, comprar en línea es, aparentemente, más común que comprar en las tiendas de toda la vida. El Black Friday y el ciberlunes —su contraparte en línea, aún más importante— dominan el paisaje de las compras después del Día de Acción de Gracias en los Estados Unidos. Pero, ¿qué pasa en el resto del mundo?

El auge del ciberlunes en otros países, sin estar asociado al Día de Acción de Gracias, y lo que es más importante, sin ser festivo al día siguiente, puede haber parecido al principio algo improbable. Pero finales de noviembre está cerca de Navidad en todo el mundo. Y, ¿a quién no le agrada la comodidad, la variedad y ahorrar dinero? Dado que el lenguaje del comercio electrónico es universal, que el ciberlunes se haya popularizado tanto no tendría que habernos sorprendido en absoluto.

Desde Brasil hasta regiones como el Reino Unido, Suecia, Rusia y España —incluso si el nombre de ciberlunes no es muy conocido, o se llama de otra manera— la gente se conectará para hacer compras ese día a finales de noviembre.

En China, los consumidores celebran el “Día de los solteros”, o el “doble 11”, justo antes del ciberlunes de EE. UU., el 11 de noviembre de cada año. La festividad despegó en 2009 cuando Alibaba, el gigante chino del comercio electrónico, hizo del Día de los Solteros un día para las compras en línea. En 2015, Alibaba vivió lo que hoy sigue siendo el día de compras más importante del mundo, con ventas de 14 300 millones de dólares estadounidenses.

Entonces, ¿qué significa para los comerciantes minoristas este nuevo pico al principio del ciclo de compras navideñas?

 

Hacia una estrategia para el ciberlunes

Tanto si se trata de una marca, de un anunciante, de un editor, y especialmente si se trata de un comercio minorista, el momento en que vivimos exige un enfoque personalizado e iterativo para abordar este evento cada vez más importante.

Dicho enfoque podría conllevar planificar campañas específicas en torno al ciberlunes y utilizar la gran cantidad de datos y opciones de segmentación que ahora están disponibles programáticamente. O tal vez un enfoque de branding llamativo y diferente utilizando anuncios de alto impacto o incluso nativos. El ciberlunes marca, además de un pico en las ventas en línea, un pico en la demanda de publicidad. Ambos, como todos sabemos, están cada vez más guiados por la telefonía móvil.

En estas condiciones, es prudente que los comercios minoristas establezcan un centro en el que unificar aprendizajes y compartir, revisar y mejorar sus estrategias cada año. Este enfoque táctico puede ayudar a los comercios minoristas no solo a beneficiarse de la enorme demanda en torno a estos picos, sino también a que entiendan mejor cómo destacar y hacer frente al incremento del coste asociado a la mayor demanda de espacios publicitarios. Los beneficios que obtienen los comercios minoristas con el estudio del comportamiento de los consumidores y con la compra de datos en sitios y aplicaciones internas y externas contribuyen a mejorar su alcance.

Si el ciberlunes sigue creciendo y desarrollándose en nuevas y diferentes regiones, su estrategia global para el ciberlunes puede desempeñar un papel importante en su éxito futuro. Incluso si no lo hace, puede aplicar lo que aprenda de ello a todo tipo de actividades estacionales.

Puede que ni en Roma ni en Río vayan a comer pavo relleno el Día de Acción de Gracias en un futuro cercano, pero si las ofertas están ahí, es seguro que los consumidores estarán comprando en línea.

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